
Esta mañana vengo con oro molido en las manos, en especial para aquéllos que sostienen firmemente, igual que yo, que Tom Cruise es gay. Para nadie es nuevo que el guapísimo actor asesora la imagen de su esposa, Katie Holmes. Basta con comparar las fotos actuales con las del tiempo de Dawson’s Creek para notar que Cruise es una especie de Pigmalión.
Pero, además, Holmes comentó lo siguiente en entrevista con Elle: “A Tom generalmente le gusta lo que me pongo, pero a veces, cuando me ve caminando, dice: ‘Creo que ese vestido te debería llevar a ti puesta. No lo necesitas’”. Si bien el sentido de la declaración no es el más cristalino del mundo, es evidente que el interés del actor en los vestidos va más allá de la empatía, ¿no les parece?
Aprovecho para comentar que la homosexualidad no me significa un defecto (mucho menos tratándose de un hombre tan atractivo). Y sí: creo que Tom es uno de esos homosexuales que se niega a tomar conciencia de sí mismo. Es una lástima.










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