
Aquí en México ha alcanzado unas proporciones insospechadas el asunto estético de la cantante Alejandra Guzmán. Primero, se supo que estaba en el hospital por infección en los glúteos tras una inyección que prometía darle mejor forma pero que no fue así y le provocó una infección grave.
De ahí los rumores y chismes hasta dijeron que la cantante estaba muerta por la gravedad de la infección, pero no es ciertoo. Alejandra Guzmán sí se encuentra delicada pero no como para catalogarla al borde de la muerte y la operarán para retirarle la sustancia que le inyectaron
.
El problema de estas situaciones es que las celebridades se someten a cualquier tipo de tratamiento milagroso que haga lo que ellos no pueden lograr con el ejercicio o por genética y arriesgan todo con tal de embellecerse.
La “doctora” encargada del asunto, Valentina de Albornoz, ya está arraigada por la procuraduría ya que hubo nuevas acusaciones contra ella y su mala práctica. Eso es muy parecido a un caso que ya se había dado en México con una supuesta doctora apodada La Matabellas.
A mí realmente me interesa poco lo que cada quién haga y se inyecte a su cuerpo, por lo general se hace en búsqueda de un beneficio. Lo trágico es que puede acabar cobrando un precio muy alto.









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