
La revista Elle muchas veces se distinguió por sus tapas jugadas, y la del mes de diciembre es exactamente eso: una portada hermosa con mucha elegancia, sutileza y mensajes ocultos desde eróticos hasta naturistas.
Y esta tapa tiene mucho que ver con la protagonista de la foto, la bella Elsa Pataky que desde hace cinco años practica yoga y eligió esa postura para posar para la revista.
La actriz española estuvo 6 horas casi sin moverse para hacer posible esta súper producción. Es que tiene pegados uno por uno sobre su cuerpo 10 mil cristales de Swarovski. Sí, uno por uno. Y los hubo de siete colores diferentes, distintos tonos de azules y había cuatro tamaños.
Ella contó que ahora se orienta más hacía hábitos sanos, auténticos y místicos. Y así se las vio en la fotografías que le tomó Jaume de Laiguana en una producción de más de seis horas, como ya dijimos.
Mientras tanto Elsa ni se quejó por tener que estar tanto tiempo sin moverse. Más bien, todo lo contrario: leyó largo rato y comió tumbada algo de paella macrobiótica.
Una divina total se la mire por donde se la mire. ¿Les gustó a ustedes esta portada? A mí me encantó.










Elsa Pataky desnuda, y sólo con unos cristales azules ella se escuda de las miradas confusas por ver si alguno se cae.
“Qué bonitos los cristales, cómpra algunos para mí que mira que bien que salen en esta foto de aquí”. -Dice al señor su señora tirándole de la mano para que la lleve ahora a comprárle uno a algún lado.
“Lo bonito de esta foto -le añade serio el marido- no es lo que vemos todos sino lo que yo imagino, que le echaba un poco de agua en ese sitio concreto para ver si el agua causa que se le vea algo el checo”
No te cuento yo el bolsazo que se ha llevado el marido y eso que no se ha comprado un ejemplar sueltecito para en su casa ojearlo en el sofá muy tranquilo.
“¿Pero a ti no te gustaba esta revista, la ELLE? La revista de mujeres ¿tú no la coleccionabas?”
“Anda y compra una de coches o el ‘Marca’, el ‘As’ o el ‘Sport’ de esas que leéis los hombres y que nunca leo yo”
Paradojas de la vida: los hombres quieren revistas por una vez femeninas y son las mujeres mismas las que entonces no se animan y por una vez les brindan comprar prensa deportiva.