A pesar de que Susan Boyle sigue viviendo en su modesta casa de Escocia, es evidente que su situación económica ha cambiado. Y, como no podía faltar quien quiera aprovecharse de que aún está sola y desprotegida, dos intrusos intentaron entrar –sin éxito- en su casa, el fin de semana pasado.
Afortunadamente Susan los vio en el jardín desde su ventana y, al sentirse descubiertos, los dos hombres se fueron. Ella se mostró calma y dijo que no tenía nada de valor que le interesara perder, salvo su gato.
Ser famoso tiene su precio, y eso es algo que Susan Boyle está aprendiendo muy rápido. Primero fue la crisis de estrés que sufrió al no resultar ganadora de Britain´s Got Talent, luego todo lo que se habló sobre su pasado y su vida privada, y ahora el riesgo de ser atacada por su dinero. De todos modos, me parece que -aunque ella por el momento se muestre tranquila y superada- es una persona muy susceptible y todavía tiene mucho más para afrontar.










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