
Vaya que estuvo fuerte el ataque que recibió Silvio Berlusconi, primer ministro italiano, después de que una persona con problemas mentales lo agrediera con una estatuilla en Milán.
Aquí hemos hablado de sus andanzas y fiestas pero creo que no me imaginaba que el hombre pudiera ser atacado de esta manera. Fue tan fuerte el golpe que le rompieron la nariz y, todavía sangrante, ingresó al hospital San Raffaele, aunque no lo operarán y se espera que se recupere en unas tres semanas.
Afortunadamente, los daños no fueron más graves, que pudieron haberlo sido, pero él mismo dice que podría haber sido peor y se salvó de un milagro. Pero es que los rencores contra él están muy fuertes, más allá de sus devaneos amorosos. Ahora será bastante probable que lo veamos con un cuerpo de seguridad más efectivo.










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