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Así como la vida amorosa de Tiger Woods se está desmoronando enérgicamente, lo mismo pasa con sus anunciantes.

Parece que las empresas más grandes del mundo le huyen a Woods y ninguna quiere verse pegada a tan nefasto personaje social. Es que Tiger tiene que ser un buen jugador para tener auspiciantes pero también un buen padre, marido e hijo. Sino, no hay contrato.

Las cosas son simples. Ahora todas las marcas más famosas del mundo, empezando por Gatorade, continuando por Gillette y terminando por telecomunicaciones AT y T, dejan de auspiciar a Tiger hasta que todos sus problemas personales pasen a un segundo plano.

¿A ustedes qué les parece esta decisión comercial de las empresas? A mí, me parece mal.