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El fin de semana fue movidito para Lindsay Lohan, quien tuvo un accidente de coche pero ella no manejaba. Lo malo es que el dañado fue un paparazzi y ya sabemos que entre LiLo y los fotógrafos no suele haber una buena relación.

Todo comenzó el domingo a las primeras horas de la madrugada, en Hollywood, donde el BMW de Linds atravesó una nube de fotógrafos y supuestamente atropelló a uno pero el chofer no se esperó y huyó. La buena noticia es que Lindsay no era la conductora y el chofer de su auto es a quien tienen en la mira por cometer un delito y huir.

El paparazzo no fue al hospital, se lastimó el brazo y la muñeca pero no fue tan grave el daño, aunque dijo que demandará pero no le importa el dinero (¿entonces?), sólo quiere demandarla. Ha de ser uno de esos anti-Lindsay que son buenos para asediarla pero la odian con toda su alma.

Y como todo, nos deja una lección. No hay que relacionarse con Lindsay Lohan porque siempre habrá alguien quien quiera hacerla pasar un mal rato. Pobre, y eso que este año lo pensaba pasar sin escándalos.