Las películas de Mel Gibson ya son conocidas por ser provocadoras de todo tipo de problemas, generalmente por sus contenidos ideológicos y sangrientos. Sin embargo, su nuevo film trajo “problemas penales”, podríamos decir. Es que se rumorea que quiere rodarlo en una cárcel de Veracruz, en México, por lo que 900 presos deberían ser trasladados a otro recinto.
Por supuesto, ni los internos del penal ni sus familias están contentos con esta posibilidad. A modo de protesta, los familiares rodearon el edificio con barricadas y prometen quedarse hasta que se rechace el pedido de Gibson.
El director de La Pasión de Cristo ya tuvo conflictos anteriormente con Apocalypto, otra película filmada en Veracruz. ¿Por qué ahora se empecina en utilizar como escenario ese penal y no otro? Al parecer se trata de una construcción histórica con mucho significado cultural, y ya sabemos cómo le gusta a Gibson todo eso. Más aún si el escenario y la historia le permiten mostrar sangre saltando por aquí y por allá.










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