Después de la lamentable muerte del diseñador Alexander McQueen, el show continuó y Harper’s Bazaar presentó la última colección del diseñador.

No fue un desfile de modas a lo grande ni lleno de espectáculo, como suele ser la semana de la moda, más bien fue algo íntimo y lleno de emociones. Lo paradójico es que la inspiración fueron ángeles y demonios, lo mismo con lo que luchó Alexander McQueen para llegar a esa decisión trágica final que lo llevó al suicidio.

Todos los modelos fueron exquisitos, además de presentar varias piezas de joyería. El equipo de McQueen fue quien finalizó la colección para poderla presentar pero podemos adivinar en cada trazo la mano y la inspiración de Alexander.

Hubiera sido sensacional ver en la entrega del Oscar a alguien con un diseño como lo que vemos y no algunos modelos que vimos, para el olvido.