Cuando digo que las celebridades no son cuidadosas para comer, no sólo me refiero a que comen comida chatarra, sino también a que no tienen problema para abrir vorazmente la boca en público. Este retrato de Hillary Swank, del día que ganó el Oscar, lo dice todo.

La mayoría pensamos que los famosos, al estar todo el tiempo expuestos a las cámaras y a las críticas, intentan mantener una línea, tanto en lo saludable como en lo estético. Pero vemos que no es tan así como creíamos. Las fotos que hoy les traigo muestran varias caras conocidas comiendo cosas que no son precisamente saludables, y sin el menor cuidado a ser fotografiadas. Pero parece que lo importante, para ellos, es lo que dice la frase popular: “barriga llena, corazón contento”. Lo demás no importa.

Pasen por la galería y vean estas bocas comilonas rebosantes de placer, tan grandes que hasta casi se les puede ver lo que comieron antes.