Probablemente este sea el día más bochornoso en la corta vida de Lindsay Lohan. Tuvo que soportar que su abogado renunciara a último momento y recurrir a su ex representante, Shawn Chapman. Además, al ingresar a la corte tuvo que tolerar que un “gracioso” le tirara confetti encima y que luego sólo un fan apareciera para apoyarla (o para robar un poco de cámara, quién sabe) antes de que la trasladen a prisión.

Este sujeto apareció con una camiseta rosa y una pancarta, ambas con la inscripción “Free Lindsay” (Liberen a Lindsay). Irrumpió gritando solo, en la entrada de la corte. Como no era para menos, recibió la atención de todos los periodistas, que hasta le preguntaron por qué estaba allí. Por supuesto, él dijo que Lindsay es la mejor actriz que conoce, la mejor cantante, y que no debería ir a la cárcel porque lo único que hizo fue pasarla bien (¿?).

Luego, el tipo posó para las fotos, gritó un poco más para las cámaras, y se quedó muy contento por haber sido famoso unos… 3 minutos. ¿Podría pasarle algo más patético y bizarro a Lilo?