Lindsay Lohan está dispuesta a hacer leña del árbol caído y, además, sopa con los hongos. Es que ya no sabe qué inventar para conseguir dinero, peor aún ahora que tiene que pagar por su estadía en la exclusiva clínica Betty Ford, en California. Aseguran que su última ocurrencia es editar un libro con fotografías de su rehabilitación.

Lilo estaría especulando vender la colección de imágenes por una cifra que ronde los 100.000 dólares, lo cual no es mucho si tenemos en cuenta que, si estuviera en condiciones normales de trabajo, podría facturar esa cantidad en uno o dos días. Pero ya tuvo muchos problemas para pagar la fianza de 30.000 dólaresque le impuso el juez para salir de la cárcel, así que lo mas probable es que Lindsay esté realmente dispuesta a quedar aún peor parada antes que en completa bancarrota

En estas fotos mostraría lo estricta que (supuestamente) es su rutina en la clínica. Según fue reportado hace un par de días, Lilo se levanta todos los días a las 7 de la mañana y se acuesta a las 22 hs. Debe cumplir con citas diarias de terapia en grupo e individual y no puede ver televisión ni tomar café. Tampoco puede usar el teléfono (salvo los domingos) y por día tiene permitida sólo una hora para hacer ejercicio.

Ojalá Lindsay empiece a pensar una vez por todas en su recuperación, en vez de estar pendiente de cómo sacar una mísera tajada de su propia desgracia.