Con motivo del estreno de The Tourist -la pelí­cula que rodó en Venecia junto a Johnny Depp- y la promoción del filme en el que debutará como directora (aún sin nombre), Angelina Jolie se ha paseado por todos lados, opinando de todo y "confesando" algunos de sus secretos. Pero la declaración que más repercusión logró fue: "No tengo nada hecho y no creo que me haga nada".

Evidentemente, esta señora nos quiere tomar el pelo. En primer lugar, todos sabemos de su debilidad por el botox, que -si bien no es una cirugí­a en sí­ misma- implica un cambio no natural (inducido) en el cuerpo. En segundo lugar, el rostro que tiene en sus fotos de adolescente difiere bastante al del actual. Y no hablo de cambios lógicos por la edad, sino de rasgos faciales fundamentales, como el contorno de los labios (el inferior solía ser mucho más grande) y el ancho de la nariz.

Por otra parte, durante sus primeros años de actriz tení­a, sin lugar a dudas, pechos mucho más pequeños que los de ahora. Estoy segura que, en algún momento, los agrandó. Pero Angie continúa insistiendo en que es 100% natural porque está conforme con su cuerpo:

No me he hecho nada ni creo que lo haga. Pero si eso hace feliz a alguien, entonces está bien por esa persona. No estoy en la piel de otra persona para saber qué le hace sentir mejor acerca de sí­ mismo. Pero no lo planifico para mí­.

Realmente es muy difícil de creer con tanta evidencia que anda dando vueltas por Internet. Si aún tienen alguna duda, no se pierdan la galería de fotos. Vean el antes y el después de Angelina Jolie y dí­ganme si le creen o no.