Reese Witherspoon puede darse por satisfecha, pues su extensa carrera como actriz (a pesar de que es muy joven) la ha llevado a compartir terreno con los más grandes íconos de las artes. Desde el día de ayer, ya tiene su estrella en el Paseo de la Fama.

Hollywood tiene curiosas maneras de consagrar a una celebridad. No es fácil permanecer mucho tiempo en el éxito y la fama. No basta con ser talentoso, bello y carismático. Hay "algo más", que nadie puede definir, que es justamente lo que hace célebre a una persona. Definitivamente, Reese lo tiene.

Ese es el motivo por el cual recibió la estrella número 2.425, la cual la coloca entre otras inolvidables figuras femeninas del cine como Sarah Bernhardt, Shirley MacLaine, Bette Davis y Julie Andrews. Luego de 20 años de carrera (y con un Oscar en su trayectoria), Reese Witherspoon se arrodilló ante su baldosa sobre el Paseo de la Fama.

Pudimos verla muy de niña, en Man in the Moon, en donde se destacó como actriz dramática. Varios años después (y con unas cuantas películas en su haber) demostró que también podía ser una excelente actriz de comedia, por su participación en la popular Legally Blonde. El momento divertido de la tarde fue cuando apareció con el famoso chihuaua que que hizo de Bruiser, bastante viejito ya.

¡Enhorabuena, Reese!