Aún quedan mujeres famosas que rechazan la cirugía plástica porque prefieren envejecer dignamente. Sarah Jessica Parker, una de las actrices más queridas y admiradas por su sentido de la moda, también es una de las que se rehúsan a someterse al quirófano para ir en contra del paso del tiempo.

De hecho, su rostro está muy lejos de los estándares de perfección que Hollywood quiere imponer, tan bien representados en caras bonitas como las de Hale Berry o Jessica Alba. Sarah, por el contrario, tiene nariz y orejas grandes, mentón pronunciado y arrugas. Sin embargo, es considerada una de las celebridades con más estilo, puesto que siempre se ha mostrado muy segura de sí misma y de cómo luce.

Tal como asegura en su entrevista para Elle, asume que envejece cada día más, "como esas flores que se marchitan delante de ti en las películas de fotografía secuencial". Pero no está dispuesta a hacer nada para contradecirlo y parecer una "lunática".

Sin embargo, no son nuevos los rumores acerca de que alguna vez se retocó la nariz y se aumentó los pechos. Ella nada dice de esos cambios, pero sí asegura que jamás utilizó botox ni colágeno, y que todos veríamos las arrugas como algo natural si no fuera porque muchos de sus colegas están obsesionados por verse jóvenes siempre.

Indudablemente, utilizar el bisturí o inyectarse sustancias para lucir una piel más tersa es un arma de doble filo. Es muy cierto que, si una celebridad entrada en años usa botox excesivamente (como es el caso de Nicole Kidman, Meg Ryan o Cher) es criticada porque el rostro se le deforma y pierde movilidad completamente. Pero si no lo usa, es un bicho raro por sentirse orgullosa de sus arrugas.

Se haya o no operado la nariz y el busto alguna vez, considero que Sarah Jessica Parker es una de las mujeres más genuinas del mundo del espectáculo. Quizá ese sea el motivo principal de que también sea una de las más queridas.