Definitivamente, esta relación sí que va en serio. Cuando parecía que Taylor Swift estaba dispuesta a resignar su vida amorosa para seguir concentrándose en su carrera, apareció Jake Gyllenhaal y le dio vuelta su mundo. Por eso, el mejor regalo que pudo tener ayer para su cumpleaños número 21 fue festejar junto a su nuevo novio.

La celebración fue íntima, en la casa en la que Taylor vive junto a sus padres, en Nashville. Allí, la parejita feliz se mostró entre besos y abrazos, frente a toda la familia y amigos de ella. La fiesta estuvo basada en la temática navideña, puesto que la cumpleañera asegura que ama esa fecha del año tanto como a su propio cumple.

Un dato para destacar es que nadie bebió alcohol en la fiesta. Parece que Taylor Swift es bastante recatada al respecto y no está acostumbrada a ese tipo de bebidas. Por ende, todos los que sí gustan de emborracharse aunque sea algún poquito debieron quedarse con las ganas.

Que Jake Gyllenhall la haya acompañado en este momento no es un dato menor. Desde que
fueron descubiertos juntos hace menos de dos meses, pareciera que prácticamente no se han separado. Él pasó varios días en Nashville y ella visitó a la familia de Jake en Nueva York para el Día de Acción de Gracias. Sólo fueron interrumpidos por unos cuantos días en los que él tuvo que promocionar la película Love and Other Drugs fuera del país, pero apenas regresó Taylor se unió nuevamente a él en Los Ángeles, la semana pasada.

Con todo y tanto apuro en la relación, no me sorprendería que dentro de muy poco haya anuncio de compromiso. Estas cosas sólo pasan en Hollywood.