Blake Lively y Karl Lagerfeld

Desde que es el cuerpo y alma de Serena Van Der Woodsen, una joven socialité en NYC en la adictiva serie americana Gossip Girl, Blake Lively se convirtió en uno de los ítems más observados de Hollywood. Sus looks irrisorios y excesivos, plagados de etiquetas de las casas de moda más importantes del mundo, no nos tienen sólo a nosotras mirando queriendo copiarla. A los popes de la industria, también.

En el Upper East Side de la ciudad de Nueva York, un grupito de malcriados bañados en oro son protagonistas de una de las series más exitosas del último par de años. Gossip Girl arrancó en 2007 y no puedo contar la cantidad de cambios de vestuario que Blake Lively y Leighton Meester, su coestrella, ya tienen en su haber. La tendencia del show de mostrar a estas jóvenes inescrupulosas en las mejores prendas de Chanel, Dior, Vuitton y tantas otras, las pusieron primero, en la primera fila del NY Fashion Week y de a poco, en el ojo de los diseñadores más admirados, que hoy las quieren en sus avisos publicitarios.

Pero lo de Blake es casi ridículo! Christian Louboutin - diseñador de zapatos que probablemente conozcas si antes de GG seguiste a las compradoras compulsivas de zapatos de Sex & The City¡creó un modelo en su honor..! ¿Honor? ¡Honor! OK, no vamos a discutir el hecho de que SIEMPRE está impecable, elegante, arreglada y enfundada en un outfit que no estamos acostumbrados a ver en otras chicas de su edad del ambiente, que suelen verse impresentables y ser niñitas descarriadas, con más de un mugshot en su haber.

A este reconocimiento, se le suma que el director de la mismísima casa Chanel, el enigmático modisto/fotógrafo/director Karl Lagerfeldcon quien, asegura ella, hacen pijamas partyeligió a Blake para ser la cara de la línea de carteras de la marca más especial del mundo. Así que veremos más de Blake en un futuro cercano, probablemente muy escotada, mostrando mucha pierna y además, protagonizando series de TV y campañas de alta moda. Podría decirse que lo tiene todo y casi, tendríamos razón.